Cansada y sin sueño
Hay días que son como un baldazo de agua fría en la cara ante de despertar o como esa hora antes del amanecer cuando despiertas y todo el mundo duerme y a donde voltees hay oscuridad y silencio, en ese momento puedes sentir la más completa soledad. Algo parecido fue el día de ayer, con omisiones, sorpresas para nada agradables, darte cuenta que una de las personas más fuertes de tu familia es vulnerable.
El no tener con quien compartir estas cosas es lo que representa el agua fría, porque no tienes otra opción que despertar, levantarte y sacudirte el agua y la pereza; creo que después de todo y al final del día cada persona se tiene sólo a sí misma y su carga personal, aquellas angustias, temores, confusiones, alegrías, motivaciones, y es decisión, también, individual la manera de llevarlas a cuestas, si las ves como cargas, compañía, retos, complemento, también si las compartes o las callas para que sean únicamente de tu conocimiento personal.
Tener con quien compartir tu día a día, tus tristezas y alegrías, alguien con quien compartirlo todo sin reticencias, sin quizás, sin talvez, sin temores, alguien con quien puedas contar en todo momento, eso sería algo genial, estupendo. Esa persona que he estado buscando toda mi vida y que en algún lugar de este no tan grande mundo se encuentra y que espero encontrar algún día, no importa que sea el último de mi vida, siempre y cuando lo conozca.
La soledad nos hace reconocer nuestros puntos débiles, pero también nuestras fortaleza y el amor nos convierte en blancos fáciles y pone al descubierto lo que la soledad nos ha mostrado, el amor y la soledad son grandes amigos, los dos tienen grandes capacidades y potenciales, tan grandes como las connotaciones que nos ofrece el poder emplearlas tanto en nuestras frases como en nuestras vidas.
Podemos vivir solos a pesar de estar rodeados de gente, de familia, de amistades, si no te tienes a ti mismo.
Podemos amar a muchas personas, a nuestros amigos, familia, a nuestra pareja, pero sin haber vivido un amor de verdad, completo.
Ayer fue un día parecido a despertar con un baldazo de agua fría en la cara, como despertar después de una pesadilla y darte cuenta que era real.
He leído en algunos blogs que las personas no escriben cuando todo en sus vidas va bien, que escriben cuando en algo o en todo les va mal y estoy de acuerdo con ellos, en el último mes me había ido muy bien, estaba muy feliz y no sentía deseos de escribir, supongo que después de pasar algunas horas en el hospital y ahora en el trabajo una piensa que las utopías no existen por alguna razón.