Monólogo, no mio.
Anoche mientras permanecía a un lado de la cama de mi hermana viendola dormir, recorde que llevaba en mi bolso un libro que desde hace tiempo quería leer “Diablo Guardían”, ya lo tenía empezado así que decidí seguir con la lectura mientras ella dormía, pero oh sorpresa!, no contaba con la parlanchina de la señora que cuidaba a la vecina de cama de mi hermana, una señora que en cuanto tomé el libro en mis manos inicio un monólogo que continúo por espacio de cuarenta o cincuenta minutos, al cual debo confesar le presté el mínimo interes, con ese desden de pocos amigos que en ocasiones, o siempre me caracterisa cuando algo no me importa, creen que le importó un poco? no, la señora seguía hablando, hasta el punto en el que tuve que cerrar mi libro, y tener que sonreirle a la señora mientras seguía hablando sola, y solo para sí, porque no había nadie que le prestara atención, era imposible evitar su voz, una voz entre grave y chillona, se hacia notar que era aguda, pero a causa de los cigarrillos su timbre original había cambiado, por Dios cuarenta minutos de escuchar como le dolía el trasero a la buena señora por el viaje que tuvo que hacer en autobus desde Tijuana hasta Huatabampo para venir a ver a su santa Madre, mientras lo que yo mas quería era saber como Rosa del Alba o Violetta les había robado el dinero a sus padres, quienes lo han leído notaran que acabo de iniciar el libro.
Gracias a esa fuerza suprema que llamamos Dios, me salvó la campana, sonó el teléfono y del otro lado escuche una voz amena y que siempre es un gusto escuchar y así termino la agonía de tener que estar pretendiéndo escuchar mientras mi mente viajaba cerca de novecientos kilometros, tengo que admitir que de vez en vez se le ocurría algo gracioso que se ganaba una sonrisa franca.
No es nada facil pasar una noche en el hospital, creo que por eso la gente desarrolla un lazo con sus vecinos, ese lazo los obliga a estar hablando, platicando cosas que en otras circunstancias no dirías, creo que se sienten cercanos por estar en circunstancias semejantes.