La depresión

La depresión, cuántos de nosotros podemos decir que no la conocemos?, yo no, es más, puedo presumir de ser su intima, la conozco tan bien que nos saludamos de beso, puedo jactarme de haberla dejado plantada en un par de ocasiones; sé que ahora mismo me espera al doblar la esquina, es por eso que prefiero ir caminando de frente, sin doblar en ninguna calle, sin virar mi rumbo, no tengo deseos de encontrarme con ella, tengo cosas en que pensar y que hacer, como para sentarme a tomar el té con esa vieja conocida.

La última vez que la ví, le dí la espalda con todo y mis maletas, estabamos tan habituadas la una con la otra, que me costó mucho sacudírmela de encima, y al darle la espalda juré nunca volver a sentarme con ella, sé que de vez en cuando, como hoy hay que mirarla de frente y sin querer saludarla, pero no permanecer a su lado.

La depresión y yo somos viejas conocidas, pero no por eso grandes amigas.

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